jueves, 20 de agosto de 2009

La llegada a Bérgamo de JR... con algo de retraso.

La pluviosidad media de Bérgamo durante el mes de julio es de 110 l/m2. Este año, los correspondientes 110 l/m2 cayeron mientras bajamos del avión en el aeropuerto de Orio al Serio. Y allí estábamos los tres, S, One y yo, sin saber bien dónde guarecernos, esperando a pie de pista a que nos sacaran de las bodegas del avión la sillita de S. Afortunadamente, la tormenta pasó rápido. Cuando salimos del aeropuerto ya solo chispeaba y cuando recogimos el coche que One había alquilado desde España comenzó a salir el sol.

Superada la primera meta volante, recogido el coche y cambiada S —en puridad, cambiado el pañal de S—, nos tocó merendar. En realidad, solo le tocó a S; a One y a mí no nos tocó comer hasta la hora de la cena.

* * *

La recurrente pregunta sobre el dominio del hombre por la máquina recobra actualidad cuando se usa un navegador tonto para orientarse durante la conducción. Sirve de muy poco tener todo un itinerario programado y cartografiado si, en última instancia, es el tonto impertinente el que decide cuándo hay que girar, cuándo hay que cambiar de sentido o qué salida de la autovía hay que tomar.

Google nos da una idea del camino que ha de tomarse para ir desde el Aeropuerto de Bérgamo a Binasco, un pueblecito situado a las afueras de Milán en el que teníamos reservado el hotel.

En total, son 76 kilómetros, lo que supone un viajecito de una hora. A simple vista, parece fácil; pero, ¿qué pasa cuando el tonto toma la iniciativa y se empeña en meterte por Albegno, Mozzo, Scano al Brembo, Ponteranica, atravesar Milán por una docena e barriadas, hacerte salir por la quinta salida de una rotonda que solo tiene cuatro...

Al final, el tonto nos llevó por aquí (más o menos):

Se nos fueron más de dos horas recorriendo carreteras comarcales que no conducían a ninguna parte, de tomar salidas de circunvalaciones dudosas y de dar vueltas por lugares que hubieran asustado al mismísimo Conde Drácula. No obstante, para que a S se le hiciera más ameno el viaje, One puso el disco de Miliki cantando la tabla de multiplicar.

Al final de esta odisea, llegamos a Binasco, donde Ka ya nos estaba esperando. También ella tenía que contarnos sus peripecias para encontrar el Hotel en el que dormiríamos las siguientes tres noches.

¡Tu turno, Ka!

domingo, 16 de agosto de 2009

Milán. Día primero. Il Duomo.

¡¡¡Comenzamos!!!
Esta es nuestra macchina en el aparcamiento del hotel.

Y estos somos nosotros preparados para comenzar... o no.

Parada obligada para comprar algunas cosillas necesarias en un centro comercial.

Ya estamos en "Il Duomo" de Milán.
Traté de no hacer a la típica foto-postal o foto-libro de arte, para eso están las postales y los libros de arte. Y creo que me decidí por la foto-testigo - x persona estuvo en x lugar - o por la foto-curiosidad - mira que curioso, esto se lo tengo que enseñar a mis amigos -. Espero que os entretengan.


Detalle de la cripta de Carolo Borromeo.


Yo también estuve...

Según sales del Duomo, a la derecha te encuentras la famosa galería Vittorio Emanuele II.

Que sí, que yo también estaba allí... ¿Y JR, estaba allí?

La peque sí...

Curiosidades:
Llama la atención la cantidad de gente que va en bicicleta por los sitios que hemos visitado, pero aún más, llama la atención el atuendo de algunos de ellos.


La mayoría de los monumentos están especialmente protegidos contra el movimiento "paloma okupa". ¿Cómo?. Con telas metálicas, pinchos metálicos... ¡pincha, pincha sobre la foto!

Efectivamente, uno de los grandes teatros del mundo: el Teatro Scala de Milán

Al fondo, la fachada della Scala.

También en esta.

De la Piazza della Scala donde S tomó su merienda y pasamos un rato echando de comer a las palomas, fuimos a dar un paseo por el tejado del Duomo.





¡Te encontré! ¡Aquí está JR!.

Esta foto se llama: ¿Qué hace la gente en el tejado del Duomo de Milán?

¿Recordáis "En USA, cuán raros son"?. Pues gente rara hay en todas partes, especialmente si son orientales... Por si no lo apreciáis a simple vista, os ofrezco un detalle.

Seguro que cuando se quite eso, al pobre chinito que va con ella le da un síncope.

La de la visera lleva guantes... con unos 35ºC de temperatura ambiente. ¡Ah, y el de la derecha es JR!.

Es cierto que en Milán la gente va muy arreglada, fijaos en esta, que subió al tejado del Duomo con esos zapatitos... y lo que probablemente sea peor, debió bajar del tejado con ellos.

Estos están protegidos con corriente eléctrica.

Y esto debe ser una gozada... efectivamente, conciertos en el tejado de la catedral.

Las bromas de los restauradores... son boxeadores.

Así es, aunque no se ve en ninguna de las fotos seleccionadas del tejado del Duomo, subimos a él con el carrito de S, la bolsa naranja que lleva Ka, la cámara de fotos y una mochila que en el momento de la foto cargaba yo a mis espaldas - se puede ver en la siguiente imagen -...

Un viaje que empezó marcado por el exceso de peso en el equipaje... y seguimos.

Besos y abrazos.

One

sábado, 1 de agosto de 2009

La llegada a Milán

Como sabéis llegamos al aeropuerto de Granada-Jaén con tiempo suficiente para facturar sin demasiadas colas. Redistribuido el peso por todas las maletas que llevábamos aún tuvimos que pagar 1Kg de más - 15 euritos -. Que digo yo que entre JR, S y yo probablemente no llegábamos a la masa corporal del tipo sentado a la siniestra de JR - para que quede claro, bastante pasado de peso -, y sin embargo, no se nos permite un piiiiiiiiiiiii Kg de más en el equipaje...

Reivindicaciones aparte, S tenía que comer, así que pedimos unos bocadillos en la cafetería del aeropuerto - para JR y para mí - y calentamos un poco el potito. Y mientras ella comía, el resto de pasajeros del vuelo a Milán se fueron poniendo en la cola del embarque. Cuando decidió que no quería más, sólo faltábamos nosotros y nuestros amables amigos MC y A, que curiosamente iban en el mismo vuelo y nos esperaron por si necesitábamos ayuda.

Así que allí estábamos, los últimos de la cola y con una niña de trece meses que deseaba su siesta pero no podía dormirse por cualquiera de los diferentes motivos que ahora mismo se te vienen a la cabeza.

Después de mucho llorar, cuando el avión echó a andar, se quedó KO literalmente. Fue como si le hubieran pegado un puñetazo - yo no fui, es mi hija -. Durmiendo casi todo el camino, S y mi brazo izquierdo - sobre el que caía su cabeza - llegamos a Bérgamo bajo una tormenta inmensa que duró el tiempo que tardamos en salir del avión pasaje y equipaje.

Como entramos los últimos, ya no había sitio en cabina para las maletas de mano, así que las metieron en la bodega. Al aparecer por la cinta parecía que hubiesen atravesado el Mediterráneo a nado... en fin, vámonos a por el coche.

Cuando alquiléis un coche, revisadlo bien y pedid que incluyan en el contrato cualquier desperfecto que pueda tener. Fijaos en si el depósito está completamente lleno y si lo habéis gestionado por internet, tened muy claras las condiciones del contrato, porque los de las empresas de alquiler saben más que los ratones coloraos y no van a dudar un momento en ofrecerte lo mismo tres o cuatro veces, pagando por cada una de ellas, por supuesto.

Y ahora el TomTom - en adelante tonto -. Tiene su miga el asunto, no es que funcione mal, ni bien, ¿Cómo se llamaba la película? "Un cúmulo de catastróficas desdichas". Algunas direcciones no se encuentran en los mapas del tonto. Yo lo sobreestimé y pensé que marcando las coordenadas nos llevaría al lugar... pero con ese nombre qué se puede esperar. Bueno, que tardamos una hora y pico en llegar al hotel. Lo positivo es que S se tomó a bien el tramo en coche y se durmió, y que por fin estaba reunida toda la expedición.

Prometo no volver a enrollarme tanto, salvo si me enrollo.

Besos y abrazos

One