miércoles, 16 de septiembre de 2009

Milán. Día segundo. Castello Sforcesco - Parco Sempione.

¡Hala! ¿Qué será lo que mira Ka?

¡Aaaah! La fachada del Castello Sforcesco.

Tengo un montón de fotos del castillo por dentro, por fuera, de lado, boca arriba, boca abajo... pero me apetece poner las que siguen.

A la salida del castillo, fuimos al parque Sempione - que pilla muy cerquita - a comer algo.

Y a beber algo...

Es muy bonito.

A S le gustaron mucho los patos...

... y las tortugas...

... y los pájaros...

Siempre había alguien con una bicicleta para ponerse furtivamente en la foto.

También le gustaron los ponis, decía que eran Ígor.

Efectivamente estoy camuflado junto al carrito, si os fijáis bien, podréis verme.

He aquí la prueba de que JR se droga.

Paseando por el parque encontramos un grupo de actores a punto de actuar.

Algunos de ellos tenían las piernas muy largas.

Seguían buscándome las personas en bicicleta para salir en la foto.

Bailaron los de las piernas largas

con la música que hacían los de las piernas normales.

luego se juntaron en el kiosko y terminaron yéndose todos con el público detrás, como Hamelin.

Por cierto, ¿a alguien le suena el escudo de la fuente?

Volvamos al hotel.

Besos y abrazos.

One

Binasco

Binasco está a las afueras de Milán. Si la Wikipedia no miente, en este pueblo viven 7.289 almas. De lo que no dice nada la Wikipedia es de la cantidad de mosquitas que hay en Binasco.

Parece que la culpa de que haya tantísima mosquita en esta comarca la tuvo Leonardo da Vinci. Este señor, según contaba la Guía del Trotamundos que llevaba Ka, tuvo la feliz idea de construir unos canales por aquella zona. No sé la vida útil que llegaron a tener estos canales, pero me da la impresión de que ahora no son más que un testimonio de un pasado que fue y un ecosistema ideal para que las mosquitas campen a sus anchas. Nuestro Canal de Castilla, reconozcámoslo, tiene mucha más gracia que los canales de las mosquitas milanesas. La fauna mosquitera, en efecto, era un auténtico peligro, y así lo atestigua esta foto que J le hizo a un milanés que paseaba junto a uno de los canales.

Nosotros también tuvimos que huir en más de una ocasión de las mosquitas, lo cual no siempre resultaba fácil. El problema no era de nuestras zancadas, que podían aventajar en mucho a las del simpático milanés de la foto; el problema era que se nos enredaban las zancas con el carrito de S, las cuatrocientas bolsas cargadas de potitos de S, las doscientas mochilas llenas de pañales de S, el quitasol de S, los cuentos de S, los muñequitos de S y el avituallamiento extra para S.

Solo hay algo más complicado que correr cargado con los bártulos de S delante de una mosquita gigante: subir al tejado de la Catedral de Milán cargado con los bártulos de S.

Después de un día huyendo de mosquitas gigantes y de subir a tejados de catedrales, cogimos el coche para regresar de Milán a Binasco. Para que a S se le hiciera más ameno el viaje, One puso el disco de Miliki cantando la tabla de multiplicar.

Sed felices

JR