Los consejos de Gobo
Había estado una semana en Nueva York antes de volar a Seattle y traía fresca información sobre la ciudad y sus trucos. Guías turísticas, folletos, precios, planos… todo de gran utilidad para completar la “Guía Leo”. Por ejemplo:
Para ir al hotel hay microbuses que se conocen como shuttle. Van haciendo rutas por la ciudad y los aeropuertos y dejando y recogiendo a pasajeros que previamente los han contratado. Es más económico que un taxi excepto si viajan tres o cuatro personas juntas, en cuyo caso merece la pena coger un cab – si se comparte el precio – porque te lleva directo – por cierto, los taxis se conocen como cabs -. El que el abuelo contrató fue Supershuttle. En cualquier caso no lo contratéis sin haber leído el blog hasta el final porque en próximos episodios comentaré algunas cositas curiosas sobre esta empresa.
En el metro puedes comprar billetes para uno, tres o siete días – también para un mes, pero ese es más bien para residentes – y si como nosotros vas a estar cuatro días, resulta rentable sacar el de una semana.
En el Visitors Center puedes comprar un City Pass que vale $65 e incluye seis entradas para seis sitios. Empire State Building Observatory, The Metropolitan Museum of Art (MET), Museum of Modern Art (MoMA), Guggenheim Museum – que estaba de obras – American Museum of Natural History, y una vuelta en barco en el Circle Line Sightseeing Cruise además de ofertas especiales en Bloomingdales, y en 12 restaurantes de la ciudad.
Si vas sólo a cuatro de estos sitios ya es más rentable que comprar las entradas por separado.
El MET es gratis, lo que te piden en la entrada es en concepto de donativo, de manera que si no quieres no tienes por qué pagar, claro que si no pagas no te dan la chapita que todos llevan y que cambian de color de un día a otro aleatoriamente.
Para visitar Central Park merece la pena alquilar unas bicis, porque es tela largo y se te puede ir un buen rato caminando.
Hay autobuses de turistas de varias empresas. Grey Line tiene dos trayectos por Manhattan y uno por Brooklin, y resultan muy instructivos porque relativamente rápido te dan una visión global de la ciudad. Además, puedes coger uno, que te interesa bajarte y entrar en el MET, pues te bajas y entras. ¿Y luego qué? Esperas a que pase otro y te subes sin tener que volver a pagar.
También coincidía el abuelo con Leo en que no merece la pena visitar la estatua de la libertad, pues ya no se puede subir y los barcos que te dan un paseo alrededor de Manhattan, o el ferry de Staten Island, pasan muy cerca y te permiten hacerte la foto de rigor.
Vista toda la información que tenemos, podemos ir preparando ciertas cositas. Así que desde Pullman y vía Internet saqué entradas para el musical “The lion king” (El rey león); busqué algún espectáculo en el Metropolitan Opera House pero para los días que nosotros estábamos no había nada; contraté el Supershuttle para ir al hotel el primer día y al aeropuerto el último; avisé al hotel de que llegaríamos después de las seis de la tarde… Y Ka llamó por teléfono al taxi en Pullman para que viniera a recogernos a las cinco de la mañana.
Los últimos días aprovechamos para cenar con C el americano y esposa, y con Dr T y señora – por separado – y legamos nuestros útiles de camping, menaje de cocina y ventilador de ventana a la juventud americana, vamos, que se lo dimos a Dr T para que él se lo entregue a quien lo necesite.
… Ya estamos preparados para dejar el pueblecito que tan amable y cariñosamente nos acogió esos dos meses. GRACIAS PULLMAN, SOIS UN GRAN PUEBLO. SIEMPRE OS TENDREMOS EN UN RINCONCITO DE NUESTRO CORAZÓN.
Besos y abrazos.
Empieza lo interesante... vamonos a New York!!! ^_^
ResponderEliminar