lunes, 19 de noviembre de 2007

Los logros profesionales de la otra parte

La primera vez que nos vimos fue a la semana de nuestra llegada a Pullman, lo recordaréis porque en “La primera gran ruta” os hablé sobre el encuentro. Entre las cosas que no comenté, me estuvo hablando del grupo de trompetas que dirige, – son dieciséis en total, todos alumnos – y poniéndome la música en audio a la vez que me mostraba la partitura. Era música del renacimiento pero en ese momento no supe adivinar el compositor. Claro, ¿cómo iba a pensar que un compositor del renacimiento podría estar sentado junto a mí?. En su despacho tenía una trompeta natural – bastante mala por cierto – que no tocaba. Viendo aquella música, pensé que no sería demasiado complicado intentar tocarla con la cochorrosa trompeta y que a mi anfitrión, probablemente le haría ilusión, habida cuenta de su interés por la música de la época. Así que me ofrecí gustoso a hacer el experimento, aunque debería ser otro día porque aquel, no llevaba mi boquilla. El Dr T aceptó y nos emplazamos para un correo electrónico.

Unos días más tarde, mientras os dedicaba unas líneas en la Holland and Terrell, recibí el correo de Dr T en el que me citaba para nuestro encuentro. No se trataba de quedar para tomar un café, quedábamos dos profesionales de la trompeta, para TOCAR. Y es un momento complicado sobre todo para el que juega fuera, porque de ese momento, dependerá el respeto que el otro sienta hacia ti y por tanto, de alguna manera, la futura relación.

Pero yo no sólo era el visitante, en el mínimo apartamento donde vivíamos con paredes de madera, no podía estudiar en condiciones, siempre con la sordina para no molestar. Y ya sabéis lo que molesta estudiar con la sordina para el que estudia, con el sonido camuflado y el aire parado por el aluminio. Además, estaba de vacaciones… en un país totalmente nuevo donde ¿quién sabe si podré volver alguna vez?, con un montón de cosas por hacer, un montón de lugares para visitar… a lot of things to do, a lot of places to visit. No, no era, ni mucho menos estaba entre mis prioridades hacerme promoción artística por USA. Pero las ocasiones las pintan calvas y a mí se me cae el pelo, además, estaba muy interesado en saber qué hacen los trompetistas en Estados Unidos.
- ¿Te parece bien que nos juntemos el miércoles a tocar un rato? – me preguntaba en el correo electrónico Dr T -
- Me parece fantástico, además me gustaría que hiciéramos una sesión de técnica en la que ambos nos explicásemos nuestra forma de trabajar… - le respondí –
Y el miércoles nos vimos en la cuarta planta del Kimbrugh Hall, en el despacho de Dr T.

Después de un buen rato de charla sobre nuestros métodos de estudio – rehusó elegantemente la práctica técnica – seleccionamos algunas partituras y bajamos al B48 - la sala donde ensayan los grupos grandes - cargados de trompetas e incluyendo la cochorrosa natural. Aquella trompeta era bastante más difícil de tocar que la mía, sólo tenía dos agujeros – para corregir fa# y la – frente a los cuatro del sistema inglés que hacen mucho más fácil la ejecución. - Disculpen por los detalles técnicos quienes no los comprendan, por supuesto, estaré dispuesto a salvar las dudas que me planteen -

Comenzamos con lo más sencillo, la música compuesta por él. La cosa iba bien, así que me animé y pronto pasamos a palabras mayores: “Reales fuegos de artificio” “El Mesías”… Cada vez que terminábamos un número el Dr T soltaba alguna expresión de admiración: Great!, Wanderfull!



Y de postre, repertorio de quinteto de metales. Malcom Arnold, Viktor Ewald… La verdad es que nos lo pasamos pipa, disfrutamos como marranos en un charco. Desde aquel momento, cuando me presentaba a alguien siempre comentaba algo sobre la trompeta natural y yo. ¿Recordáis el concierto en Spokane, el del grupo de fagottes y metales? Me presentó a casi todo el mundo y a todos les decía: es un gran trompetista natural europeo que se ha puesto en contacto conmigo…


Y el primer día que tocamos juntos fue cuando me dijo que para el 28 de agosto – casi al final de nuestro periplo americano – tenían un concierto en el que quería que yo les acompañase, con el Quinteto de Metales de la Washington State University. Será un placer para mí.

Nick, Denise, Juan and Jacob,

After hearing back from everyone, I believe that we can meet on Friday afternoon at 3:10. Let's rehearse in Kimbrough Hall, room B48. I'll bring the music.

Please let me know for sure if you can make this time.

Thanks!
Dr T


Así que ahí estaba de nuevo, en el B48 del Kimbrough Hall a las tres y diez, después de quince días sin tocar una nota, viajando por el noroeste americano. No os preocupéis, en peores plazas he toreado.

El ensayo comenzó por la música, nada de ejercicios de grupo, ni tan siquiera afinar, dos o tres vueltas a cada obra y a casa. Un ensayo de cuarenta minutos, el más corto de mi vida con un quinteto. Había esperado con gran expectación esta primera toma de contacto. Ya hace unos cuantos años que en el Quinteto de Metales Reiche trabajamos con científico interés todos los aspectos de la interpretación, y quería sorprender a mis amigos en España con alguna novedad. Pues por ahora, nada. Vamos a ver si en el próximo ensayo me descubren algo.

Efectivamente, había un segundo ensayo antes del concierto, así que allí nos vimos otra vez.

Nick es el profe de tuba, bastante raro, dirige la orquesta de la escuela. ¿Alguien aparte de cdatuba conoce algún director de orquesta tubista?
Denise es la trombonista. Era militar y estuvo en Morón y en Rota en el setenta y poco. Me enseñó unos libros bastante añejos sobre España que había comprado aquí, con fotos en color de las calles de Madrid llenas de seiscientos.
Jacob, el trompista, es un antiguo alumno – no sé por qué motivo no tocaba el profesor de la escuela – que estaba haciendo un doctorado en física.
A los trompetistas ya nos conocéis, Dr T y el que subscribe.

Pues si el primero fue corto, este más. Nada de ejercicios, nada de afinar, una vez de arriba abajo y zumbando. ¡Cómo echo de menos mi quinteto! – pensé -.



El teatro no es muy grande, ni especialmente bonito, pero es tremendamente funcional y con una cantidad de detalles técnicos a la altura de cualquier teatro profesional. Sentí verdadera envidia. Dos personas controlaban el acceso del público en la entrada, en continua comunicación con otras dos que hacían lo propio con la entrada de los artistas. Nos indicaron cómo y cuando teníamos que entrar. Yo era el primero de la fila. Discutieron brevemente sobre si sería peligroso pasar sobre dos cables que juntos, atravesaban el camino, y decidieron finalmente que uno de ellos – el ayudante del regidor - apartaría la cortina para nuestra entrada. El piano desapareció bajo la escena por medio de un ascensor, una vez que dejó de usarse. Y el concierto había sido grabado en audio. Por la tarde, el Dr T me entregó un cd con lo que habíamos tocado.


Imagino que la camarógrafa querrá explicar el por qué de las imágenes. A propósito, está muy guapa embarazada.

Al día siguiente quedamos para impartir una clase a algunos alumnos de la universidad. Siento algo de rubor al intentar describir los detalles de manera que sólo os pondré un texto recortado de un correo que Dr T me envió cuando nosotros ya estábamos en España:
“Jon Conrad is still talking about his lesson with you. I spoke with his parents this weekend, and they said he called them right after his lesson with you—apparently he was very excited.”



Jon es el de la derecha

Y en medio, el ensayo de la Marching Band, pero eso os lo cuento otro día.

Besos y abrazos

1 comentario:

  1. Señora camarógrafa:

    ¿Por qué se empeñó usted en dedicar la mitad de la grabación a inmortalizar el baño de un gato negro en un pozo de petróleo?

    Señor trompetista:

    Conocí a un pianista que se fue a los EEUU con la intención de aprender allí lo que no se enseñaba en España. A los dos o tres meses se volvió. Decía que en EEUU el do se llamaba do, igual que aquí; el re, re; el mi, mi...
    Entre 300 millones de norteamericanos, siete veces el número de españoles, es lógico que haya más músicos virtuosos. Pero, en general, ¿crees tú que los EEUU son la panacea musical? Muchos norteamericanos aprenderían un montón de cosas si se pasaran por "El Zulo de la Torre".
    Eso sí: ellos disponen de más medios, y eso no es moco de pavo.

    Está claro: me debes una cerveza por haberte hecho la pelota.

    JR

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