Día decimoprimero.
Seguro que a estas alturas podéis adivinar que nos levantamos tarde…
Ahí está nuestro coche, con la rueda de repuesto.
Bueno, organicemos un poco la cuestión, vamos a anotar:
Cosas por hacer:
- Formalizar la estancia con la autoridad del camping.
- Arreglar el pinchazo.
- Buscar el centro de visitantes para organizar nuestro tiempo en Yellowstone.
Parece que eso es lo más urgente, ¡manos a la obra!.
Lo cierto es que esa mañana, el primero en levantarse fue el abuelo. Cuando salí de la tienda (de campaña, en inglés tent) me dijo que ya había visitado la pequeña tienda (de comprar, en inglés shop) del camping – donde había comprado batido – y se había informado de dónde podíamos arreglar el pinchazo. - En menudo berenjenal me he metido con la frasecita anterior, espero que se en tienda. –
En fin, en recepción puro trámite, sin problemas. Pero cuando llegamos al pueblo, en el taller nos dicen que no pueden arreglarnos la rueda porque están muy liados. Tranquilos, nos mandaron a otro, aunque éste no arreglaba ruedas… ¿Creéis que a la tercera va la vencida?. Con la suerte que hemos tenido en algunas cosas, cualquiera podría pensar que no encontraríamos taller alguno que nos permitiese ir preparados para un posible pinchazo. Y que en el lugar más apartado de la civilización, rodeados de búfalos, osos, coyotes y lobos tendríamos otro pinchazo, al anochecer, sin bebida – comida sí, una bolsa de cheetos, pero cheetos sin algo de bebida… se te puede quedar la boca como a “Bocasecaman” que tenía la boca como un catéterrrrrr – Ese día tuvimos suerte y el tercer taller se quedó con la rueda para recogerla unas horas después. ¿Y qué pinta Bocasecaman en todo esto? Exactamente lo mismo que “El Demonio Dojo” “Martes y trece” o el Castor. Son personajes que de repente aparecen en mitad de un viaje y ya te acompañan todo el rato. El denominador común es una broma sencilla - ¿o era simple? – que resulta graciosa las primeras cincuenta veces, pero que poco a poco vas notando cómo se ha apoderado de la mente de tus compañeros de viaje… y empieza a apoderarse de ti - ¡Nooo, noooo, sal de mí, sal de mí, piensa en Beethoven, piensa en Beethoven! – Aparecieron sin darnos cuenta, es cierto y no estoy seguro de haberme recuperado aún. Todavía algunas mañanas me levanto cantando “Hijo de P… hay que decirlo más…”
Como teníamos tiempo muerto por el tema de la ruedecita, aprovechamos para ir al centro de visitantes, donde nos atendió el “Ranger Power”. El Ranger Power tenía la misma pinta del guardabosques de Yoguy y Bubu, pero en lugar de ser un dibujo animado era una persona animada. Frente a nosotros, con un mostrador de por medio, nos contaba lo que debíamos hacer en las próximas 60 horas para llevarnos la mejor impresión posible del parque. En un mapa, con rotuladores fluorescentes, iba marcando los puntos de interés y escribiendo al revés para que nosotros pudiéramos leer mientras lo hacía, sin necesidad de darle la vuelta al papel. - Ka piensa que esta habilidad la puede haber desarrollado por alguna extraña enfermedad que contrajo de pequeño. – Según nos dijo, el mínimo para conocer el parque han de ser cuatro días “pero como vosotros no los tenéis, mañana deberéis levantaros muy muy temprano” - ¡Buenó, ya la hemos liao!.
Hicimos acopio de mapas gratuitos de distintos estados. Montana, Idaho, Wyoming, Oregon… para intentar no perdernos a la vuelta. Y todavía faltaba para que estuviera la rueda lista, de manera que nos dimos una vuelta por el pueblo – a propósito, se llama West Yellowstone -.
¿Recordáis que Seattle estaba lleno de cerdos?. Pues a West Yellowstone le pasa algo muy parecido aunque con búfalos.
Por fin en ruta y siguiendo las indicaciones del Ranger Power.
Aún recuerdo la primera vez que cogí una cámara. Era una Werlisa Club Color que había comprado mi madre para poder llevarnos algunos recuerdos impresos del viaje que hicimos a Mallorca, a pasar unos días con mis tíos los mallorquines. Encontré la cámara sobre una mesa, la agarré y le dije a mi hermana que se viniera conmigo al terrado – ella tenía seis años y yo diez-. No debí tardar más de veinte minutos en disparar todas las fotos que me permitió el finito carrete. Mirar a través de la ventanita era mágico y realmente me cautivó. Por otra parte, según Ka, debí contraer una enfermedad que me afectó al dedo índice de la mano derecha y desde entonces, cuando tengo una cámara entre las manos, no puedo parar de hacer fotos…
Esto es Hot Spring – creo recordar, la verdad es que algunas veces tengo memoria fugaz -. Es un sitio curioso, la cascada es de agua hirviendo y al desembocar se mezcla con agua a temperatura ambiente. El resultado es gustosillo, sobre 20ºC. En verano no es raro, pero debe ser curioso en invierno ver la nieve y poder meterse en el río sin chillar como locos.
Y estuvimos en el Grand Prismatic Spring…
A la desesperada pero sin prisa – vimos un precioso atardecer en “villa bacteria” - intentábamos cumplir los objetivos que el Ranger Power nos había marcado. Lo último para el primer día era el Old Faithfull. Old Faithfull es el más impresionante geiser del parque de Yellowstone. Cada aproximadamente hora y media escupe sobre 30.000 litros de agua hirviendo que alcanzan una altura de hasta cien metros. Pero claro, os he dicho que el atardecer en villa bacteria fue precioso ¿verdad? Al Old Faithfull llegamos casi de noche y vimos bastante poco…
El puntito negro que se ve justo en la base del geiser es una persona, pero este no es el Old Faithfull.
Aunque mereció la pena por la excelente enchilada de bisonte y la cerveza Yellowstone que tomamos mientras esperábamos a que el jersey escupiese.
A la vuelta al pueblo, nos encontramos varios coyotes que parecían bastante tristes. Ka piensa que se puede deber a alguna enfermedad que contrajeron de pequeños. Paramos en el pueblo y nos tomamos una cervecita antes de volver al KOA.
El quince de agosto se han cumplido diez años desde que Ka y yo nos conocimos. ¿Te acuerdas Tomkkk?
A las dos de la madrugada nos vamos a dormir.
Buenas noches
En USA, ¡cuán raros son!
Pido disculpas al respetable por la falta de continuidad de nuestra aclamada sección y asumo toda la responsabilidad. Efectivamente el pueblo americano tiene infinitos recursos para seguir demostrando que a raros no les gana nadie y así lo refleja la actitud de este señor.
En las imágenes es más difícil captar la acción del momento pero para eso está vuestro tío Matt:
Resulta que la niña es un robot espía que localiza productos extranjeros y se los marca al señor patriota de la camisa discreta. Como podéis ver, está perfectamente camuflada con su carita angelical.
Para que dejen de meter productos importados en el país, el señor de la camisa a barras y estrellas que es un experto ex-ladrón de coches, se hace pipí dentro y deja una nota en el coche de su víctima avisando de que la próxima vez no serán aguas menores... En esta imágen se ve perfectamente...
Besos y abrazos
Llevo un par de días entrando por el blog y no veo nada del día decimosegundo. ¿Para cuándo tendremos la siguiente entrega?
ResponderEliminarNo está bien tener al personal esperando...
Sed felices
JR
Me comenta el creador de este blogger que mi último post es muy soso.
ResponderEliminarEs una lástima que no te guste
un comentario de tal calidad.
¿Quieres, acaso, mayor variedad?:
pega mil fotos de mucho más fuste.
Nadie me acuse por trola o embuste;
tengo las pruebas de tal zafiedad:
guardo un discurso con gran seriedad...
a estas alturas, que nadie se asuste.
Así que, la próxima vez lo piensas:
si en tus vacaciones vas a Washington
trae más fotos de tus aventuras.
Aquí tienes mi comentario hecho:
si tú acampaste junto a Yellowstone
muestra un recuerdo que pruebe tu fecho.
Sonetísticamente
JR
envidiable vuestro tour. Es impresionante lo que se ve ... y lo cotidiano me lo imagino... porque cuando salen coletillas, es que se incrustan en el día a día,llegando a ser tan omnipresente como el pernales....
ResponderEliminarYa he completado la historia que empezó a contarme Matías de la llegada a Yellowstone.
ES interesante esa manera de apurar los depósitos... si es que no os bastaba con la emoción que iba a dar el abuelo con el jeep
Espero la última entrega (o la penultima)
Pepe, que aún queda mucho para llegar a la última entrega. Que tras Yellowstone volverá Pullman y tras este llegará Nueva York. El bizcocho se está cocinando a fuego lento, pero merecerá la pena probarlo.
ResponderEliminarA, por cierto, estoy embarazadaaaaaaaaaaaaaa desde New York. Nos hemos traido un buen recuerdo de este viaje.
Besos y abrazos
Sproket
One:
ResponderEliminarYa te escribí un soneto hace algún que otro día,
y, es cierto y verdad, que era de mi autoría.
Pero tu blog va lento; dudo que un policía
te multe por correr: es mi onicomancía.
Hoy, en cuaderna vía.
JR