jueves, 13 de septiembre de 2007

Día décimo.


Nos volvemos a levantar tarde - ¡qué vergüenza! – aunque estábamos en marcha a las 10h15’ y tiramos sin descanso hasta la comida.

Al reanudar la marcha conduce Ka, con mucho pavo – íbamos todo el rato diciendo tonterías – pero nos sentíamos seguros en sus manos… hasta que se me ocurre preguntar:
- ¿Cómo vamos de gasolina?
- ¡Uy! Por la última línea.
- ¿Habéis visto alguna gasolinera?
- No, qué raro, ¿verdad?.
- ¡Pliiiiin! – dice el coche mientras se enciende la bombilla amarilla de la reserva -.


Antes de seguir contando esto, quizá debería comentar cómo planteamos la ruta:
Debíamos atravesar total o parcialmente cuatro estados – Washington, Idaho, Montana y Wyoming – pero sólo teníamos un mapa general de Estados Unidos – donde constan únicamente las carreteras principales – uno de Washington y otro de Idaho – este último más malo que la carne del pescuezo, vamos, que ahora que sé el camino te hago un croquis y vas mejor guiado -.
Todas las rutas las planteábamos en http://www.viamichelin.com/, las copiábamos y revisábamos con nuestros mapas para comprobar que fuera lo que buscábamos. Por supuesto con aquella hicimos lo propio y estaba correcta.

- ¡Pliiiiin! – dice el coche mientras se enciende la bombilla amarilla de la reserva -.
- Vamos a salir de la autovía, a ver si encontramos una gasolinera.
- ¡Ahí hay un desvío hacia Divide y dice que hay gasolinera a 10 millas!
- ¿Llegaremos con la reserva?
- Yo creo que sí…

Diez millas después encontramos un bar de carretera pero no la gasolinera. Decidimos preguntar:
Abuelo – Buenas, ¿puede decirnos cómo encontrar la gasolinera más cercana?
Camarero – A cuatro millas siguiendo el camino por el que venís. Tenéis que daros prisa porque cierra a las 19h30’ y ya son las 19h10’.

Olía a quemado y la atmósfera estaba como si de Londres se tratase. El sol tenía este aspecto


y los helicópteros no dejaban de pasar intentando extinguir tres grandes incendios en aquella zona


- ¡Vamos rápido pero no corras que gasta más!

Resulta bastante curioso, cómo se puede pasar en un instante de un estado de gran ansiedad producida por la incertidumbre, a un estado de completa tranquilidad, incluso de absoluta confianza, cuando hallas la solución. Y cómo la tranquilidad te puede devolver al punto de partida.

Efectivamente, llegamos a tiempo a la gasolinera. El galón andaba a tres y pico largo dólares… - ¡cómo se aprovechan! – Y medio cabreado por el abuso decidí poner sólo $15 aunque no controlé bien el viejo surtidor manual y finalmente fueron $16.
- Chavales, volvemos a la ruta y en la primera gasolinera llenamos el depósito. Con esto tenemos para cien millas.
Así que volvimos a la autovía y fuimos buscando una gasolinera. Cien millas más tarde:
- ¡Pliiiiin! – dice el coche mientras se enciende la bombilla amarilla de la reserva -.
La historia se repite.


En un inhóspito lugar con 35 habitantes encontramos la gasolinera donde llenamos el depósito que nos permitiría continuar con nuestro viaje. Por fin tranquilos… ¿o no?.
Como comenté, la ruta la hizo Ka y originariamente debía ir por la 191, pero el mapa, o mejor dicho, la falta de mapa y ese aire de superioridad de que hacemos gala los hombres cuando de interpretar un mapa se trata, nos llevaron por la 15 para acortar por el desvío de la 509, que debía conducirnos directamente a West Yellowstone.


Ver mapa más grande

¿He dicho que el mapa que llevábamos de Idaho era una caquita? Pues en realidad era una gran plasta de búfalo y otra de oso juntas.
La 509 resultó ser una pista forestal y al volante el “abuelo Sainz”. Con todos mis respetos: ¡La madre que lo parió! – discúlpeme señora, quiero un montón a su hijo pero conduce un pelito rápido -. La luz amarilla del ESP parecía la de una discoteca setentona en el cuadro del Jeep. Curva tras curva íbamos deslizándonos de un lado al otro del estrecho carril de tierra.


La casualidad de mis comentarios previos a lo que nos iba ocurriendo y el pavo imperante en nuestro micro mundo hizo que empezasen a llamarme “oráculo”. Por otra parte, ya no quería ni pensar, por temor a que aquello que se me pasaba por la cabeza se siguiera cumpliendo… ¡La curva, la curva! ¡Ala el coche para allá!... Mira que si se nos cruza un bisonte, o un oso, o una vaca… ¡Frena, frena, la vaca, la vaca!... ¿Y si aparece un espíritu y nos quiere arrebatar el alma?

¡Queeeeé miedo poooor favor! Y como sesenta millas – 100 km – de pista forestal. A mí me parecieron ciento veinte millas.
Cuando llegamos al asfalto dice el abuelo:
- Oye, este coche se va mucho, mira, mira, sin mover el volante se va de un lado al otro.
- ¿Estás seguro, no será por tu manera de conducir?
- ¡Que no tío, que no! Mira, mira, sin mover el volante.
- Igual hemos pinchado.
Lo cierto es que estábamos llegando al camping. Cuando paramos,después de besar la tierra firme efectivamente, pude comprobar que habíamos pinchado. La oficina del camping estaba cerrada aunque habían dejado una nota con lo necesario, a nuestro nombre. El vigilante no tardó en llegar y se ofreció gustoso a ayudarnos a cambiar la rueda y a acompañarnos a la parcela para acampar.


Cenamos en el sitio de las cenas ya con el hambre pasada unas horas y otra vez nos acostamos a hora española.


¡Qué frío hizo aquella noche!

Buenas noches
Besos y abrazos.

3 comentarios:

  1. Sorprende ver cómo un estado de ansiedad vivida en grupo puede dar lugar a un estado de pavo mayor del que normalmente tenemos (si, lo reconozco) y a la creación y repaso de las canciones más chorra que jamás hayas imaginado. Creo que desde entonces el abuelo y yo (Sprocket) contraimos la enfermedad del pavo-americano-español y reconozco que probablemente seamos los responsables de la lesión cerebral que, sin duda, ha sufrido el tío Matt en este viaje. I´m sorry Matt. Prometemos acompañarte en tus sesiones de terapia cerveceras hasta que te repongas, palabra de Bocasecawoman.
    Besos y abrazos
    Sprocket

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  2. ¿Para cuándo tendremos listo un nuevo capítulo de vuestras andanzas americanas? El blogger podría darse la misma prisa que El Abuelo al conducir por un pista forestal...

    Sed felices

    JR

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  3. Esa historia la escuche yo en directo en granada! Que buena!

    Me voy poniendo al dia nuevamente, poquito a poco...

    Muchisisisisimos abrazos! Que tenia retraso de abrazos...

    Por cierto! Muy buenos Serrat y Sabina el otro dia en Ubeda. Os hubieran encantado.

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